Taxistas en la ciudad de Bogota
Al parecer, iba a ser este, un día como todos los demás, pero sin imaginárselo, le esperaba una jornada que nunca podría olvidar.
Eran las 9:15 p.m. y lizardo Gutiérrez pensó no trabajar mas esa noche; pero dijo “si de camino a casa me sacan la mano, hago el ultimo viaje” y así fue, una pareja le hizo la parada. Estos dijeron dirigirse para suba (rincón).
Después de unos 10 minutos empezaron a hablar entre ellos, ”que si era mejor ir por la parte del lago o por el parque”, ahí quedo la conversación de ellos. Pasados 2 minutos, le pedio el hombre al taxista que por favor volteara por el lago, cuando termino de hablar, Lizardo sintió algo metálico y frío en su nuca, la primera reacción de el fue voltear a mirar, pero por supuesto no lo dejaron, el hombre que lo apuntaba con un arma le dijo que se orillara, frenara y se bajara del taxi; el conductor hizo lo que el bandido le pedía.
Con la mayor frescura que caracteriza a un ladrón profesional, la acompañante del malhechor le agradeció al ya resignado pero igualmente aterrorizado conductor.
Cuenta Lizardo que cuando ve partir su taxi conducido por dos desconocidos le dio toda clase de malestares estomacales y vómito, después de haber trasbocado se levanto de allí y tomo un taxi, se dirigió a su casa sin mencionar una sola palabra con el conductor pero, al bajarse y ver partir el taxi se sentó en el anden frente a su casa y se puso a llorar ¿Qué mas podía hacer?
